Revolver - Working In Background La fábrica de misterios: El mundo en tres deseos

viernes, 4 de abril de 2014

El mundo en tres deseos

 Cuando emprendí este viaje, nunca hubiera imaginado acabar en este planeta, dejado de la mano de Al-lāh, perdido en esta puta cueva tan fría y oscura. Llevo el fusil cargado de rabia y no tengo contra qué o quién descargarla; la batería del traje espacial al veinte por ciento, la radio... joder, la maldita radio no funciona y no me puedo comunicar con la nave, eso sí, la música almacenada en la memoria del casco apenas sí gasta batería y no requiere conexión; al menos tengo a Sinatra amenizando la expedición. El capitán me dio ordenes de bajar con una de las exploradoras a este punto del planeta. Como naves de reconocimiento, las exploradoras no están mal, rápidas y fáciles de controlar, pero de acabar en una situación violenta, no valen para nada más que escapar. Potencia de fuego cero.
Ja'far fue explícito: ese planeta desértico contiene, cerca de su núcleo, una planta asquerosamente cara y no muy difícil de recolectar que produce una resina que deja nuestro combustible a la altura del betún. Las cosas entre Oriente, Europa y América están candentes, y este tipo de “nimiedades” pueden desequilibrar la balanza. Así que mueve tu culo árabe y una maldita sierra a uno de esos boquetes, en la zona central del planeta, y haz que se me salten las lágrimas de la alegría saboreando un maravilloso fin de mes.
Cabrón. Ahora estoy aquí, con el radar y la radio de vacaciones, perdido en una de las muchas grutas que conforman esta maldita cueva húmeda. Bueno, al menos no he encontrado vida inteligente, hasta el momento.
Joder, en todas mis misiones, hasta la fecha, toda vida inteligente era hostil. Han cambiado el significado de inteligente por violencia y no me he enterado. Aunque claro, viendo nuestro planeta Tierra y sus múltiples conflictos, cualquier extraterrestre está obligado a apretar el gatillo nada más ver a uno de los nuestros.
He perdido de vista la entrada, la gruta se va empequeñeciendo a cada paso y no veo ni un solo tronco, rama o semilla de los cojones. La única vida vegetal que registra la cámara de mi casco no vale para otra cosa que hacer fuego. Ni siquiera el sistema térmico del traje soporta estas temperaturas. No termino de acostumbrarme al sistema de integración de imágenes en la pantalla del casco, me marea. No dejan de aparecer descripciones e imágenes de plantas y rocas con nombres aún por definir en un 3D que no hace ningún bien a mi hipermetropía. Jaqueca asegurada. Y así ya, joder, una hora. Una maldita hora aquí metido, buscando un puto trozo de árbol o yo qué sé. Espero dar con la jodida planta pronto, porque si la energía del traje llega al diez por ciento, activa el modo ahorro de energía y pierde la adaptación para el movimiento, con lo que, de repente muestra su peso real, y es como cargar con un oso a la espalda.
Hora y media y la gruta de mierda no se acaba, y ni señal de la planta.

  • Armadura al 17% - aunque tenue, la voz robótica de la armadura se hace notar en la cueva.
  • Ya lo sé, cojones. En fin. Reporte del soldado Ala ad-Din, sigo sin encontrar nada.

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