Revolver - Working In Background La fábrica de misterios: Conjuro de tinta

viernes, 2 de mayo de 2014

Conjuro de tinta

 Y allí, entre lenguas de incienso de gris y calaveras sin dueño, la bruja me miró a los ojos y me preguntó:
- Y tú, viajero, ¿Crees conocerte? - la bruja, aún joven, clavaba sus ojos en los míos, de una manera que se me antojó curiosa y sensual a un tiempo.
- ¿Por qué lo dice, mi señora?
- ¿Mi señora? Tengo edad de hacerte el amor a fuerza de gemidos y mentiras de virgen, así que no me llames señora, viajero – y después de decir esto, se llevó a los labios unas moras silvestres.
- Con todo, no entiendo eso de conocerme. Me levanto y me acuesto siendo yo, ¿cómo no iba a conocerme? - siempre fui simple, para qué mentir.
- Ser uno y ser uno mismo no son la misma cosa. Y sí, créeme que, si acabaste en mi choza, es porque estás perdido – me sonrió, y a su sonrisa la siguió mi suspiro de confusión.
- Y dime, mujer, ¿si no me conozco a mí mismo, cómo puedo llegar a hacerlo?
La joven bruja, de largos cabellos azabache y ojos color adivinanza, arqueó los labios en una sonrisa que deparaba un momento de secretos desvelados. Pasó su lengua entre los dientes de una forma tan sensual que casi me roba el aire y, después de tomarse su tiempo disfrutando de mi anhelo mudo, estiró el brazo derecho y agarró un cazo de madera que al parecer aguardaba entre todos aquellos cojines que nos rodeaban. Me lo puso en el regazó y dio un sorbo a su té.
- ¿Esto es...
- Sí, tinta – y se llevó otra mora a la boca – Ahora, mete las manos en ella y cierra los ojos, todo lo demás sucederá como han de suceder las cosas.
- ¿Cómo? - pregunté.
- De forma natural. La naturalidad no se espera, no se pretende ni se intuye, viajero, tan solo se vive.
Por lo general, la sabiduría va seguida del silencio, así que cerré mis labios, acepté sus palabras y, tras cerrar los ojos y escuchar unas extrañas palabras salir de los labios de aquella bruja de misterios, metí las manos en aquel cazo lleno de tinta fría. No sé si fueron aquellas palabras habladas en un idioma tan salvaje e indómito o si el té que bebí tuvo un efecto somnífero pero, de repente, caí en un profundo sueño, entre tanto cojín y tanta manta de colores caprichosos que tuvieron a bien abrazar mi caída.

Cuando abrí los ojos, un millar de dunas de ocre a mi alrededor me mostraron una realidad que solo conocí en esas noches de vigilia que alguna vez me revelaron, en parte, mi destino. Frente a mi, un desierto de arena suave; mis pulmones respiraban tranquilidad y orden. Cuando miré al cielo, pude contemplar un lienzo de nubes que anunciaban lluvia y gritaban tormenta, todo ello, vestido de calma y bienestar. Me agaché y paseé mi mano por la arena, fina y cálida. Me llené la palma de aquella tierra y la dejé escapar entre mis dedos, liberándola en diminutas cascadas. Cuando me concentré en cada río de polvo abandonando mi mano, sonreí y pude al fin entender que, efectivamente, la bruja tenía razón; no me conocía tanto como en ese momento. Aquella arena, describía formas que recordaban letras y símbolos. No me sorprendió mirar de nuevo al cielo encapotado y leer frases hechas en cada nube de marengo. Como tampoco me resultó extraño que la brisa, que quiso soplar libre, me hablase versos al oído entre soplido y soplido. Y entonces quise despertar, pues supe al fin por qué mis pasos quisieron, en algún momento, acabar en aquella choza. Tan solo una charla, tan solo un sueño, tan solo un hechizo de tinta, y supe quién era, qué anhelaba en la vida y mi razón de ser.

La bruja me contemplaba cuando despegué mis ojos de aquel corto sueño revelador, las manos aún húmedas de tinta negra. Me acarició el pelo y la cara y supe que su mirada esperaba tierna a que dijese algo. Entonces hablé, vomitando palabras que se negaban a esperar más tiempo en mi pecho.
- Tengo que escribir...
La bruja sonrió de nuevo y me beso en la mejilla.

- Ahora, ahora te conoces, viajero.

2 comentarios:

  1. Hola, Dario. Me ha gustado lo que has escrito. Muy onirico y sugerente. Forma parte de algún relato? Un saludo y te deseo un feliz fin de semana.

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  2. Hola Ana. No es parte de ningún relato, sino un microrrelato que me vino a la mente pensando en qué sentía al escribir. Un saludo con algo de retraso :)

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