Revolver - Working In Background La fábrica de misterios: Diario de un transeúnte cualquiera

sábado, 24 de mayo de 2014

Diario de un transeúnte cualquiera


Me encanta tomar café en este sitio. La razón; los azucarillos. Son de esos que vienen con frases celebres como "No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo", del gran Groucho Marx. Cafetería guión Pub, con música indie, rock, folk y algún grupo alternativo. Siempre jodo a una colega preguntándole a qué se refieren con eso de alternativo, porque sé que se vuelve loca con esos grupos. “¿Alternativo a qué?” Le digo, y empieza a explicarme que se refiere a fuera de lo establecido dentro de esos géneros. Luego, cuando cree que me lo ha dejado claro de nuevo, la miro, cerveza en mano y sigo... “¿Y cuando hablan de Jazz fusión, con qué lo fusionan? No lo entiendo”. Es divertidísimo escucharla dar explicaciones que no van a ningún lugar. Pero la veo tan convencida que no puedo evitar fastidiarla, me roba la sonrisa.
Es uno de esos locales en que el volumen de la música no interfiere con el de una buena conversación, en todo caso la acompaña. Podrías escribir, dibujar o leer y el ambiente seguiría siendo placentero. Me encanta la decoración. Paredes empapeladas de musicalidad, inmortales escenas tipo David Bowie y perfiles en blanco y negro de una época que marcó diferencia y que nunca se repetirá. De cuatro a siete tómate un café, de ahí en adelante, que corra la cerveza.
Hoy ha sido un día duro; trabajo, problemas familiares y demás rencillas con uno mismo. Así que no tuve otra que escaparme a éste, mi sancta sanctorum, a relajarme y pensar en nada por un rato. No lo puedo creer, Judas Priest. El camarero se está luciendo hoy con la música. Es maravilloso cuando uno de estos lugares de encuentro y personalidad propia te hace uno más, te saluda al entrar o te hace sentir el “hasta pronto” cuando sales por la puerta. Cuando, teniendo en cuenta la hora, el camarero no te pregunta, simplemente te sirve lo que ya sabía pedirías. Me encanta esa confianza, joder, es lo que da calidad a un bar.

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Mis amigos siempre me hablan de ese Pub. Quedan allí, se toman unas cuantas birras y juegan al billar un par de partidas. No considero que yo me defina por un tipo de música, simplemente me gusta pensar que escucho de todo, y de todo, lo bueno y lo mejor. Es muy cierto que la música es buena. Puede gustarte o no, pero no te queda otra que reconocer que es buena. Cuando entraba, terminaba de sonar una canción de un grupo duro para mi gusto, pero ahora el camarero se ha pasado a Janis Joplin. Dios, ella sí que sabía cantar. Hoy ha sido de esos días en que no me apetecía escuchar los problemas de mis amigas o sus malos rollos con sus novios. Joder, estoy sola, no me apetece que me pongan los dientes largos o me cuenten gilipolleces. No suelo tomar cerveza pero, reconozco que con el calor que hacía hoy y la hora que es, pedirme un refresco sería algo remilgado. Yo pienso que en este tipo de sitios pasa como en los gimnasios; cuando están repletos de gente, uno no se encuentra a gusto, en contrapartida, si no hubiese nadie, el efecto sería el mismo. En cambio, parece que he llegado en el momento idóneo. Qué interesante, esperaba muchos tipos de ron, vodka y demás bebidas alcohólicas, pero no era consciente de que existiesen tantas marcas de cerveza y todas tan distintas. Me evadía para pensar pero ciertamente me harté de tanto dar vueltas al coco, así que lo voy a enjuagar a ver qué tal.

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Llegué con la intención de empezar este libro de Terry Pratchett entre copa y copa pero, me acabo de percatar de que dos asientos a mi derecha se acaba de sentar una mujer preciosa. Trae la misma cara con la que entré yo. Me encanta ver una mujer así, tan fina y elegante, pedir una cerveza.
Vale, creo que debo dejar de mirar, básicamente porque me ha pillado y mi sonrisa de escudo debe haber sido de chiste.
  • Dani – Solo un gesto con la cara y ya se acerca con otra jarra bien fría. Así, si.

Coño, me ha pillado mirando de nuevo mientras hacía como que abría el libro. Voy a intentar dejar de fingir. Aunque ahora que lo pienso, se ha pasado la mano tras esa preciosa oreja agujereada para apartar la melena, lo que significa que, como mínimo, no le importa que la haya mirado. Y ha sonreído; dos de dos. Ya me leí hace tiempo un par de libros de este tipo. Si sigue la misma línea que los anteriores me descojonaré seguro. A ver la contraportada...Ups! Si, te he mirado de nuevo. Todo me parecería normal si solo mirase yo pero, si me has pillado de lleno es porque, o estoy fichado y con una agente así ¿quién no se deja? O, no soy el único interesado. El espejo detrás de la barra no miente. Puedes que hayamos cambiado el ángulo, pero la cuenta acaba de nuevo en nuestros ojos. He apartado la mirada pero seguro que me ha visto sonreír.

* * *

Qué bueno; así de barril tal como me ha aconsejado el camarero, entra aún mejor. Está muy fría, y mi padre siempre dice que la cerveza debe estar como si la sacases del frigorífico de un esquimal; cuanto más fría mejor. Creo que el tipo que está sentado a mi izquierda me ha mirado un par de veces. Se cree que por parapetarse tras ese libro no me doy cuenta. Qué mono. En realidad es bastante atractivo. Maldita sean las barbas de tres días; ahora me ha pillado mirándolo yo a él. Por su aspecto quizás tenga mi edad, más o menos. Los treinta sientan bien a los hombres, al menos a muchos de ellos. El que venga mal de fábrica...
Separa la cara del libro y déjame ver tu rostro de frente en el espejo. ¡Mierda! De lleno. Vuelve a mirar la carta, vuelve a mirar la carta, que se va a coscar. Vaya gesto, mirar la carta de cervezas, me ha quedado de novata de cascarón. Pero es que... es guapo. Me atrae la idea de un hombre leyendo en un local así. La chaqueta corta, ajustada, los vaqueros despintados, la camisa azul y el libro... Aire intelectual. Pero, ¿qué estoy haciendo? Yo no hago esas cosas, al menos hasta ahora. No llevo aquí ni diez minutos y ya he jugado a los intrusos con un tipo que no conozco de nada.

* * *

Si lo pienso, creo que todos alguna vez hemos fantaseado con algo así. Llegar a un lugar, toparse de repente con alguien que te entre por los ojos y, sin mediar palabra, conquistar su campanilla. Puede ocurrir muy fácilmente que un día cualquiera me encuentre una mujer en un bar, como hoy, a la que me apetezca llevar al baño con el único propósito de...por qué no, hacer el amor. Deseo carnal, animal, puro y duro, no me lo he inventado yo. Espero no estar mirándola mientras pienso estas cosas; no sé la cara que pongo ahora mismo. Soy consciente de que, de la misma forma, también habrá mujeres que piensen igual.

* * *

No sé si está bien que lo piense pero, un bocado sí que le daba. Además, me llega su perfume desde aquí. De esos frescos y suaves, tipo Hugo Boss, me encantan. Pero es que es un desconocido. Por guapo que me parezca... Me ha vuelto a mirar, y ha sonreído. Joder tía, qué haces, le devuelves la sonrisa y te tocas el pelo. Colegiala mala.

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No he podido evitar apartar la mirada del prólogo. No me estoy enterando de una mierda. Y cojo y le sonrío. Es que me resulta tan atractiva. Me ha devuelto la sonrisa y se ha mordido el labio muy sutilmente. A ver, tío, estas cosas pasan en las series y los libros, no en la realidad.

* * *

¿Qué hago, me termino la cerveza y me voy a dar un paseo, o me pido otra y despejo la duda de la ecuación? Maldita sea, es guapo, está solo, no tiene anillo delator que yo haya visto, y por otro lado llevamos un repertorio musical disparando miradas y gastando cartuchos al aire. Esto es una locura. Por otro lado recuerdo una escena del último libro que me leí, ese de la pintura de los malditos, o algo de un lienzo. El lienzo de los malditos, eso es, me los dejó una colega. Esa escena en que uno de los protagonistas juega con la mente de una chica en medio de una discoteca, la encandila con palabras y acaban en el cuarto de baño entre gemidos y arañazos. Quién me ha visto y quién me ve... Yo pensando esas cosas. Guarda la compostura y deja de morderte el labio, idiota, que se ha dado cuenta.

* * *

Eso, tú sigue mirándola y sonriendo como un imbécil. Ya se ha acabado la cerveza. Se ha puesto de pie y parece que saca la cartera, aunque tengo la sensación de que se piensa cada movimiento, se toma su tiempo. Si te ha gustado que te mire, a mi el soslayo siempre me ha parecido un movimiento estratégico que da mucho juego. Y me vuelve a mirar.

* * *

Joder, no sé qué hacer. Por un lado pienso que podría ser un error, pero por otro, dos personas no se conocen si no se presentan. Pero lo reconozco, tomar la iniciativa no va conmigo, y menos en un entorno así. Aunque, maldita sea, ya soy mayorcita y no tengo compromisos, y viéndolo más de cerca... está buenísimo.

* * *

Me cago en mi suerte. Al levantarse, el traje se le ha subido levemente. No me esperaba esas piernas ni ese cu... Joder, casi me pilla explorando la retaguardia. Total, que está buenísima. Míralo así, al menos te ha repasado también, que uno no es tonto y me he dado cuenta. Pero ha pagado, al carajo el sueño erótico. Bueno, voy a seguir con la lectura, o a comenzar de nuevo, porque no me he enterado de nada con tanta miradita.

* * *

Estoy en la puerta, ha oscurecido ¿La traspaso o no? A ver, decisión, maldita sea. Si me voy, me voy a pasear y punto. Será una anécdota que contar a las chicas. Aunque, si me quedo...puede que sea más que una simple anécdota.

* * *

¿Cómo? Antes de cruzar el umbral de la entrada se ha vuelto para adentro. Ha enfilado dirección al baño. Ya, amiga, la cerveza es lo que tiene. Espera, se ha parado en la puerta de los servicios. Me está mirando fijamente y se muerde el labio, ahora más que nunca. Ha empujado lentamente las puertas que dan a los servicios y hasta perderse dentro no ha dejado de mirarme. ¡A la mierda! Esa mirada solo significaba una cosa y no estoy dispuesto a quedarme como Meryl Streep, con la duda.

* * *

Ya no hay vuelta atrás. He sido muy evidente con mis gestos y antes de entrar a los baños he visto cómo se levantaba y se dirigía hacia aquí. Es algo más alto que yo y los vaqueros le sientan de maravilla. ¿Qué cojones estoy haciendo? Bueno, no creo que tenga la caradura de meterse en el aseo de chicas... Pues si.

* * *

Se ha quedado con cara de pasmada cuando he cruzado la puerta del baño de chicas. La he agarrado por la cintura y la he acercado hacia mí. Joder, ha cerrado los ojos después que yo en el beso...pero no se aparta, y la cerveza nos ha dejado un sabor amargo que da más sentido a todo esto. Tiene una mano en mi pecho y con la otra me acaricia el pelo.

* * *

Vaya entrada, y qué beso. Me ha agarrado como si no hubiera un mañana. Nuestros suspiros chocan fuerte y las ganas se podrían cortar con una sierra mecánica. Ya no puedo parar. Su fragancia es aún más envolvente de cerca y su pelo suave. Increíble; al carajo todo. Me está metiendo mano. Su mano izquierda se ha adueñado de mi culo y yo le sonrío. Pues te voy a morder el labio, a ver quién gana.

* * *

¡Joder! Qué mordisco, me ha encantado aunque casi me arranca el labio inferior. La tengo contra el lavabo mientras subo su vestido para acariciar sus muslos...tan suaves y de piel tan tersa... Me va a dar un ataque. Aunque bueno, bien visto, la embolia ya me ha dado y tengo casi toda la sangre de cintura para abajo. Su cuello huele a fragancia tenue de rosas y soy incapaz de dejar de besarla.

* * *

Esto es animal, lujurioso, pero mentiría si dijera que no me está volviendo loca. Fuera la chaqueta . Paso de desabrocharte todos los botones, si es cara, ya la pago yo.

* * *

Adiós Massimo Dutti. Creo que me costó un pico bueno, pero le van a dar por culo a la camisa. Si te pones así, tu chaqueta y tu vestido también me sobran.

* * *

Está fuerte, marcado. No es de gimnasio, joder, esto es natural. No hay cosa que me guste más. Pero, coño, si alguien entra nos pillará con las manos en algo más que la masa.

* * *

Me ha empujado hasta meterme en uno de los servicios individuales. Algunas prendas se han quedado fuera. Total, ahora me da un poco igual todo. Levanta los brazos que estoy harto del vestido.

* * *

Fuera pantalón y camisa. ¡Vaya! El general Custer me saluda. No está nada mal dotado. Aquí te vas a sentar.

* * *

Me ha sentado en el baño y desnudado como por arte de magia. Solo le quedan dos piezas de armadura; el sujetador y ese tanga que va a acabar con mis neuronas. La cosa es que, analizándola desde fuera y demás, creo que debe ser muy comedida y refinada, en cambio ahora... Supongo que es normal en las personas que se coartan a sí mismas, llegado el momento, revientan. Pues ven aquí que vamos a dar sentido al término “Salvaje”.

* * *

Me ha sentado sobre él y antes de que me diera cuenta me faltaba el sujetador.

* * *

Joder, son preciosas. Su piel huele a ternura, pero a mi me sabe a pecado.

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Si sigues lamiendo y mordisqueando así, no voy a tener más remedio que volverte a morder el labio. Espera, ¿qué haces? Me ha puesto contra la puerta del baño y me ha bajado el tanga.

* * *

Te voy enseñar cómo se escribe la metáfora de una lengua entre dos piernas.

* * *

¡Oh, Joder! Una anécdota, pero de las que hacen... joder... joder... época. ¡Ven aquí, cabrón!...



* * *

Lo único que ha hecho antes de salir por la puerta ha sido, coger mi móvil, apuntar su número sin escribir su nombre, guiñarme un ojo y decir «Se ve que sobran las presentaciones». Luego me ha besado en los labios y se ha marchado. Se ha ido de aquí con la misma cara de felicidad absurda que gasto yo ahora.
  • Dani - ¿Por qué te acercas a mi con expresión pícara?
  • ¿Otra? Si anda, recupera el aliento.
Qué cabrón. Aunque no parece haberle molestado. Tampoco había nadie a quien molestar.
  • Toma, te has dejado el libro en la barra mientras... Platicabas.
Hijo de puta, tiene risa para rato. Pero, qué cojones, quién me lo iba a decir cuando vine a leer. Mi suerte es que, por jugar a ese juego, o creer en esa ciencia animal, me he topado con el deseo de frente. Éramos dos entre millones que coincidieron en gusto, lugar, hora y sexo. Creo que le van a dar por culo al libro también. Menos mal que, abrochada la chaqueta, no se ve el estado de la camisa.

  • Dani, ¿un tequila?
  • Absenta.
  • No, que ya olvidé por tu culpa cómo se hacen las raíces cuadradas, y esta tarde no la quiero olvidar – Si, tú ríete, hijo de puta, que yo voy a disfrutar de cada suspiro.

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