Revolver - Working In Background La fábrica de misterios: El silbido

martes, 16 de diciembre de 2014

El silbido

 Solo hay dos formas de crear vida, dos formas de dotar de alma a un objeto inanimado: con mucho amor o demasiado odio. Yo fui creada con odio, con la rabia de los años, con la ira de una raza que olvidó, tiempo a, el origen de su rencor. Nunca sabes para qué vienes al mundo hasta que ese momento se presenta ante ti sin avisar. Pues bien, hoy llegó mi momento. Hoy surqué los cielos, navegué por el aire emulando el vuelo de las águilas; hoy cumplí con mi cometido, con aquello para lo que había nacido.
Convencida, atravesé decenas de nubes que, con sus lágrimas aún latentes, no fueron capaces de apagar mi pecho de acero henchido de fuego. Me alcé lo más lejos que pude de la tierra, hasta que en mi caída pude hacer resonar mi silbido como siempre soñé que sonaría... Y en mi camino se toparon la certeza y la precisión con que a veces juguetean la Muerte y el Destino, como dos chiquillos caprichosos.
Y es ahora, con mi corta vida a punto de acabar en brazos de un corazón ajeno, impotente, cuando al fin doy crédito a mi existencia; una existencia que tiñe campos yermos de un carmesí que el tiempo no olvida y la pena jamás abandona. Si alguna vez me juzgaron de mortal, yo jamás tensé la cuerda, jamás me disparé, jamás dispuse el camino.

Dicen que la sangre sabe a hierro, al acero de mil batallas; pero si alguna vez ese mismo destino caprichoso me hace volar una vez más, en mi susurro involuntario, en el silbido de mis plumas y el cantar de mi acero, grabaré lo que sentí en aquel corazón, grabaré el verdadero sabor de la sangre. Y es que cuando mezclas dos sentimientos tan opuestos y tan parecidos a la vez como son el amor y el odio, solo dan una respuesta: amargura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Revolver - Working In Background Revolver - Working In Background